Entre sus principales líneas de acción se incluyen la capacitación especializada, el fomento a la asociatividad y a la empleabilidad, la certificación de competencias adquiridas en el oficio y el reconocimiento del valor social del trabajo cultural. Estas medidas buscan no solo entregar herramientas concretas, sino también dignificar y fortalecer el rol de quienes hacen posible el desarrollo de la cultura en el país.