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Flor Rubina

26 de enero de 2021 | Experiencias

Flor Rubina es productora de cine y televisión, estudió traducción inglés-español y es Diplomada en Gestión Cultural y Producción de Eventos en la Universidad ARCIS. Su acercamiento al cine lo hizo a través de diversos cursos impartidos por el Centro de Extensión de la Universidad Católica de Chile, entre 1990 y 1992. Es Directora Ejecutiva de CCDoc, Directora Adjunta de la marca sectorial Chiledoc y desde su casa productora, Blume Producciones, también produce los documentales Hija, de María Paz González y Alas de Mar, de Hans Mülchi. Actualmente se encuentra desarrollando dos proyectos: Cocaína Negra, de Cristóbal Valenzuela y Sequía en flor, de Soledad Cortés. Con Blume ha coproducido el largometraje de ficción Grita, de Marcelo Leonart y Paulo Avilés; el documental Das Dorf am Ende del Welt, de Sebastián Baraona junto a Jeti Films (Alemania) y El color del camaleón, de Andrés Lübbert en conjunto con OFF World (Bélgica). Ha trabajado como Jefa de Producción en varios documentales, entre ellos El edificio de los chilenos, de Macarena Aguiló, producido por Producciones Aplaplac y como productora local en Vivan las Antipodas!, de Viktor Kossakovski, entre otros. Ha sido Productora General de Festival Internacional de Documentales de Santiago (FIDOCS) y tuvo a su cargo la producción del taller de pitching DocSantiago. Es socia fundadora de la Asociación Gremial de Documentalistas de Chile, ADOC AG. Desde el 2016 realiza el módulo de producción del Magister de Cine Documental en el Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

¿Qué novedades, en relación al año pasado, trae el V Encuentro Internacional de Industria Documental CONECTA?

La más evidente es sin duda la virtualidad. Tuvimos que correr la fecha tradicional del evento, de diciembre a enero y cambiar nuestro evento de ser presencial a virtual. Uno de los aspectos más favorables de la virtualidad es que hemos podido invitar a muchos más expertos internacionales. Normalmente recibimos unos 20 a 25 invitados internacionales y en esta versión están presentes unos 50 invitados internacionales. Por otra parte, para los proyectos seleccionados es más fácil estar presentes en equipo, ya que no tienen gastos de traslado ni alojamiento. Este punto es súper positivo para nosotros ya que un proyecto siempre es mejor representado por el/la director/a y el/la productor/a. Respecto de las novedades, este año tenemos 3 actividades nuevas: el “Taller Conecta con las raíces”, para proyectos en desarrollo dirigidos por minorías étnicas. Este taller es realizado en colaboración con el Sundance Documentary Institute, una sesión para directores emergentes en colaboración con IDFA, el mayor festival de documentales del mundo. También tenemos una sesión de “Resolución de Problemas” con Chicken&Egg Pictures, una organización que apoya a directoras mujeres. Por último, quisiera recalcar dos decisiones que nos alegran: desde el año pasado definimos ser un evento sustentable y no imprimimos ningún material promocional. Y en esa misma línea, todas nuestra actividades públicas cuentan con lengua de señas. Estos dos pequeños gestos nos parecen muy relevantes ya que van de acuerdo con nuestro compromiso con un mundo más sustentable e inclusivo.

¿Por qué es fundamental que se realicen este tipo de proyectos?

Los mercados documentales son tremendamente relevantes para la producción de las películas. Son lugares de encuentro con pares, son lugares de formación también, así como de promoción y difusión de las obras. Es importante comprender que una película tarda en promedio unos 4 años desde que comienza su desarrollo hasta el momento en que se estrena. Durante el desarrollo y la producción de un documental, las películas pueden encontrar en los mercados distintas alianzas que servirán tanto para la etapa de producción como para la difusión y comercialización: agentes de ventas, distribución, programadores de festivales y canales de TV, exhibidores, y fondos, entre otros. La pandemia cambió los planes, pero algo que ha sido muy valioso para los productores es que los principales eventos de mercado no se suspendieron, sino que se adaptaron rápidamente al modo virtual, de modo que los proyectos pueden seguir desarrollándose y aprovechando de estos eventos.

¿De qué manera se une Chile con Latinoamérica en el tema documental?

Chile tiene una tradición muy fuerte y potente en el documental, y eso se traduce en que nuestros proyectos y películas son seleccionadas regularmente en distintos festivales y mercados. Eso nos ha permitido conocer otros territorios y también encontrar nuevos socios y colegas con los que se puede coproducir.  Como CCDoc tenemos la suerte de conocer a muchos de los responsables de mercados y festivales latinoamericanos y tenemos una muy buena relación de cooperación entre todos.  DocMontevideo en Uruguay, BAM en Colombia, DOCSMX en México o DOCSP en Brasil son las organizaciones con las que tenemos más relación y visiones respecto de la industria documental latinoamericana. 

¿Cómo ves y percibes tu sector creativo? 

El documental en general está viviendo un presente muy favorable los últimos 5 años. Y Chile no ha sido la excepción. El hecho de tener un documental como película representante del país para la selección de los Oscar es una tremenda señal.  También en los últimos 5 años las selecciones tanto de proyectos en desarrollo como de películas en los principales festivales del mundo son otra señal clara de que el contenido de no ficción es interesante para una amplia audiencia.

Este año llegaron 100 nuevas postulaciones ¿a qué atribuyes este acontecimiento? 

¡Sí! Estamos muy contentos con el crecimiento que ha experimentado Conecta.  Esta es la quinta versión y ya podemos pensar en que somos un evento consolidado dentro de Latinoamérica. Respecto del incremento, creo que se debe, como te decía, a la consolidación que hemos experimentado, fruto de un trabajo profesional y planificado, donde nos hemos preocupado mucho de seleccionar proyectos que puedan efectivamente ser interesantes para los invitados nacionales e internacionales. Por otra parte, es vital estar presente en otros mercados y eventos internacionales para dar a conocer Conecta a otros realizadores latinoamericanos y vean las ventajas de participar de este mercado. Creo que ambos aspectos, sumado a la pandemia y a la necesidad de los realizadores de buscar nuevas oportunidades para sus proyectos, influyeron en el incremento de las postulaciones. 

Hay un foco especial este año con 53 propuestas dirigidas y producidas por mujeres para potenciar la equidad de género en la industria ¿cómo surgió esta idea?

El mundo documental, especialmente el chileno, tiene una fuerte presencia femenina, de modo que no hay un foco especial allí. Lo que sí tenemos este año es la visita, por primera vez, de Chicken&Egg Pictures, una organización norteamericana enfocada en dar apoyo a mujeres cineastas.  Así es como organizamos la sesión de Problem Solving, diseñada para mujeres directoras con proyectos en fase de producción, donde durante dos días se comparten las dificultades de cada proyecto y se buscan soluciones en conjunto. Chicken&Egg Pictures es una organización muy conocida dentro del ámbito documental, tienen un fondo donde dan apoyo para la producción, y también entregan un premio anual a cineastas mujeres que destaquen por su labor. El año 2019 fue Maite Alberdi la ganadora de ese premio.

Estamos inaugurando esta nueva Plataforma de la Economía Creativa que busca fomentar el desarrollo de las industrias culturales, que contribuyen en los procesos de inserción en circuitos y servicios de circulación y difusión, para el surgimiento y fortalecimiento del emprendimiento creativo tanto a nivel local, regional, nacional e internacional.  

En ese sentido ¿cómo se relaciona CONECTA con el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio?

Con el MINCAP tenemos una colaboración en diversos aspectos y desde hace muchos años, desde que nacimos como organización. Es importante decir que CCDoc organización que desarrolla Conecta, partió el 2010 con un fondo bicentenario del MINCAP que fue medular para poder proyectar nuestro crecimiento como organización ya que otorgaba financiamiento por tres años, lo que nos permitió planificar a mediano plazo, algo imposible de hacer si debemos postular anualmente a algún financiamiento. Respecto de Conecta puntualmente, el apoyo del MINCAP es fundamental ya que este tipo de eventos tan focalizados en profesionales de la industria son prácticamente imposibles de subvencionar desde la empresa privada. Sin embargo, los resultados son tremendamente beneficiosos para el país, ya que posiciona a Chile como un polo de desarrollo del género y como generador de buenas oportunidades de negocios. Así lo ha entendido también Prochile, que financia también Conecta a través de su Concurso de Servicios y de la Marca Sectorial Chiledoc. Tener un evento reconocido internacionalmente es muy beneficioso para el país, por ello esperamos seguir contando con el apoyo del MINCAP y también espero que podamos buscar nuevas formas de colaboración que permita llevar de mejor manera y de forma más permanente este evento.