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Internacionalización del Sector Arquitectura

La arquitectura nacional tiene en la actualidad un muy buen posicionamiento a nivel internacional, siendo este sector incluido en los planes de promoción nacional por considerarlo de alto potencial para el escalamiento global.

De acuerdo a la marca de arquitectura de Chile (ProChile/AOA) los aspectos diferenciadores de la oferta nacional se basan en la conformación de una arquitectura de vanguardia que aborda la diversidad geográfica y climática, seguridad antisísmica y sustentabilidad como componentes inseparables de todo proyecto.

La oferta del sector incluye los servicios profesionales de arquitectura e ingeniería que incorporan diferentes áreas de desarrollo con especial énfasis en proyectos habitacionales de alta densidad, planificación urbana e ingeniería estructural, entregando servicios a diferentes desarrolladores inmobiliarios y a oficinas de arquitectura e ingeniería  del mundo mediante acuerdos de joint venture o de prestación de servicios.

Las estrategias comerciales para la exportación de servicios son variadas y contemplan la inserción en mercados de destino de gran escala, por medio de la participación conjunta de oficinas de arquitectura e inmobiliarias y/o constructoras chilenas y también mediante la participación de oficinas de arquitectura chilenas en proyectos de desarrollo de infraestructura en el exterior que se originan por la materialización de la inversión directa en el extranjero.

Asimismo, mediante plataformas regionales y asociatividad con multinacionales, se contratan servicios de oficinas referentes locales para el desarrollo de proyectos regionales. De esta manera las multinacionales se benefician de la experiencia de empresas nacionales en temas normativos y legales, posibilitando la participación en licitaciones y proyectos en forma colaborativa.

Otra modalidad de prestación  de servicios  arquitectónicos  al exterior comprende   aquellos casos de oficinas nacionales que proveen  servicios tercerizados  por oficinas de arquitectura residentes en el exterior.

Estas formas de prestación de servicios al exterior descritas anteriormente se clasifican como modo 1 de suministro de servicios de acuerdo a la jerga establecida por la Organización Mundial del Comercio (OMC), también denominado prestaciones transfronterizas de servicios.

Otra modalidad ocupada con frecuencia por las oficinas nacionales para prestar servicios en el exterior es mediante el establecimiento de una sociedad en el extranjero. Esta sociedad podría estar compuesta por socios locales o solo nacionales. De acuerdo a entrevistas con actores del sector, cuando la sociedad incluye solo a socios chilenos, es común que para firmar los proyectos la empresa en el exterior contrate dentro de su staff a un arquitecto local.

Así también, la necesidad de contar con un socio local para firmar los proyectos obliga a menudo a la oficina nacional a recurrir a la formación de un joint venture con una oficina local, en este caso sin crear una tercera empresa. Las posibilidades de formalización de un acuerdo como este podrían ser de dos tipos: Un contrato independiente de la empresa nacional con el cliente extranjero (los pagos los realiza directamente el cliente a la empresa chilena) o un contrato con la oficina local, en que esta última se entiende con el cliente extranjero (los pagos a la empresa chilena los hace el socio local).

Adicionalmente,  según entrevistas  sostenidas   con especialistas  del sector,  un modelo de negocio con potencial exportador es el caso de la estandarización de soluciones arquitectónicas mediante la explotación de la propiedad intelectual en el exterior.

Según lo expuesto, es posible distinguir al menos cuatro modelos de negocios en la exportación de servicios de arquitectura:

MODELO 1: PRESTACIONES TRANSFRONTERIZAS DE SERVICIOS DE ARQUITECTURA (MODO 1)

En esta modalidad se prestan servicios profesionales a la medida de los requerimientos de los clientes y se trata de servicios realizados en Chile por oficinas de arquitectura nacionales los cuales se envían transfronterizamente para su utilización por el cliente en el exterior. Es decir, clientes en el exterior contratan proyectos arquitectónicos con empresas nacionales (es común que las empresas nacionales incrementen el precio para soportar los impuestos en el exterior) e inversionistas chilenos se instalan en el extranjero y contratan servicios de arquitectura con empresas chilenas (los pagos se hacen desde el exterior).

En otras palabras, este modelo de negocios se materializa mediante el modo 1 de comercio de servicios establecidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC).

MODELO 2: EXPORTACIONES DE SERVICIOS DE ARQUITECTURA MEDIANTE EL ESTABLECIMIENTO DE UNA SOCIEDAD EN EL EXTERIOR

En este modelo, por lo general, la oficina de arquitectura nacional establece una sociedad en el exterior con un socio local. Lo anterior debido a que en muchos países se requiere el título habilitante para poder firmar proyectos de arquitectura. También es común en estos casos que se establezca una oficina en el exterior y esta contrate a un arquitecto local como parte de su staff quien firma los proyectos.

MODELO 3: EXPORTACIONES DE SERVICIOS DE ARQUITECTURA MEDIANTE ACUERDO CON UN SOCIO (OFICINA DE ARQUITECTURA) LOCAL.

En este modelo, la oficina de arquitectura nacional establece un acuerdo con una oficina local para desarrollar un proyecto. Lo anterior debido a que en muchos países para poder firmar proyectos de arquitectura se requiere el título habilitante. En este caso, a diferencia del Modelo 2, no se crea una tercera entidad, sino que ambas operan independientemente.

En caso de que el cliente en el exterior realice los pagos por los servicios prestados directamente a la empresa chilena, el procedimiento respecto al tema regulatorio y tributario es similar al Modelo 1, ya que la prestación no sería distinta a una provisión de servicios transfronteriza. El cliente residente en el exterior realiza los pagos en forma separada  a la empresa local y chilena.

Distinta es la situación si el cliente  en el exterior  paga los servicios al socio local y este último realiza el pago correspondiente a la empresa chilena. Lo anterior, se traduce en un contrato distinto al anterior y las implicancias  tributarias son diferentes (el procedimiento regulatorio no cambia).

En este caso, el país del cliente podría interpretar que la empresa chilena tiene un establecimiento permanente (EP) situado en dicho país y, por lo tanto, tener el derecho de gravar la renta.

MODELO 4: EXPLOTACIÓN DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL

Bajo este modelo de negocios las oficinas de arquitectura nacionales explotan en el exterior sus derechos de propiedad intelectual asociados a soluciones arquitectónicas.

Según los criterios establecidos por la OMC se trataría de una exportación de servicios transfronteriza o modo 1, debido a que los servicios se realizan en Chile y se consumen en el exterior.