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13 mayo 2021

Quince años de charlas con destacados y premiados escritores y cineastas internacionales en La ciudad y las palabras

Desde la Plataforma de Economía Creativa conversamos con quienes dirigen La ciudad y las palabras, el programa de la Universidad Católica de Chile que ha traído a Mario Vargas Llosa, Paul Auster y Caroline Deruas, entre otros. Durante mayo estará Leonardo Padura en un evento abierto y online que transmitiremos aquí. 

Loreto Villarroel y José Rosas

Este año el programa cultural La ciudad y las palabras, que pertenece al Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cumple quince años. Está a cargo de José Rosas, arquitecto y jefe del doctorado y Loreto Villarroel, quien coordina este programa. El 2007, La ciudad y las palabras logró que el gran y famoso autor francés Michel Houellebecq visitara Chile, lo que marcó un hito en este proyecto y abrió el camino a otros invitadas e invitados. Han estado presentes autores y cineastas internacionales de gran envergadura como Ricardo Piglia, Julian Barnes, Ian Mcewan, Richard Ford, Javier Marías, Jonathan Franzen, Mario Vargas Llosa (Premio Nobel), Alan Pauls, J.M.Coetzee (Premio Nobel), Orhan Pamuk (Premio Nobel), Paul Auster, Siri Hustvedt, Milena Busquets, Alessandro Baricco, Werner Herzog, Caroline Deruas y muchos más. 

Como respuesta a los cambios en eventos masivos que exige la pandemia, han pasado los evento a formato online. Este año tuvieron el primer encuentro virtual el 15 de abril con el escritor argentino Alan Pauls, quien dio una charla titulada “La ciudad de Piglia” sobre el escritor Ricardo Piglia. Y ahora continúan con más. El 18 de mayo estará otro gran referente literario, el escritor cubano Leonardo Padura. Desde la Plataforma de Economía Creativa nos sumaremos a la transmisión de esta charla a través de este sitio web a las 18:00 horas. La conferencia se titula “Leonardo Padura: La Ciudad de Alejo Carpentier, Novás Calvo y Padura”, y el autor  relatará estas tres ciudades. Rosas y Villarroel nos adelantan en exclusiva que también estará  invitado Teju Cole, autor nigeriano-estadounidense, quien ha sido reconocido como fotógrafo y escritor y que colabora habitualmente con distintos medios como The New York Times y The New Yorker

Teju Cole

Este programa, además, tiene un énfasis social: crearon un concurso de cuentos para escuelas vulnerables, que lleva el nombre de J.M.Coetzee, escritor y novelista sudafricano, Premio Nobel de Literatura en 2003, quien viaja todos los años a entregar el premio. En 2019 Ediciones UC publicó el libro Coetzee y los niños escritores, el cual reúne con los mejores relatos de esta competencia. 

Loreto Villaroel, cuenta que ella siempre quiso que este programa fuera gratuito, y a su vez comenta: “queremos que Chile se convierta en un polo cultural, que tengamos los mismos invitados que Nueva York, Europa o las mejores ferias de libros del mundo. Todos los escritores o cineastas que están en la lista de La Ciudad y las palabras los hemos leído antes de invitarlos. Podemos estar once años escribiéndole, como el caso de Werner Herzog, pero no nos rendimos, ya que sabemos que algún día nos contestará”. 

Te dejamos con la entrevista a José Rosas (JR), Jefe del Programa de Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos, y Loreto Villaroel (LV), coordinadora de La ciudad y las palabras

¿Por qué este programa es importante para el Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile?

JR: Este programa es clave en el desarrollo de un ámbito educativo interdisciplinar entre las disciplinas de la Arquitectura y los Estudios Urbanos, ya que la literatura y el cine, como las artes en general, enriquecen y proveen de temas y tópicos vinculados a la arquitectura, ciudad, paisaje y territorio, posibilitando una reflexión y marco intelectual para la comprensión de los problemas complejos de la cultura y civilización. Adicionalmente entrega miradas diversas sobre el fenómeno urbano y las formas de vida que la ciudad acoge, tanto en los espacios privados, como públicos y colectivos. Constituye un camino con sentido cultural y el refuerzo del modelo verbal tanto en escritura como en disertación pública, de modo de extraer lecciones sobre narrativas y argumentaciones que se puedan transmitir a públicos amplios y variados. La ciudad es producción de conocimiento y se puede leer como un texto también.

¿De qué manera este programa visibiliza los temas de la ciudad y el territorio?

JR: La presencia de destacados escritores y cineastas, cuya obra es reconocida a nivel internacional, nos permite debatir y dialogar con ellos sobre temáticas vinculadas a la ciudad y el territorio, ya que en una alta proporción, los textos se desarrollan en contextos urbanos y territoriales, donde se suceden en el espacio y en el tiempo determinados hechos. Por otra parte, cada autor, dependiendo de su nacionalidad y origen, destaca los territorios y carácter de sus ciudades, que no sólo la diferencian de otras similares, sino que entregan datos de sus ambientes y formas de vida que nos permiten adentrarnos en diferentes culturas. Aportan desde la historia y geografía dimensiones sobre el espacio y la sociedad.

¿Qué tiene de particular este programa en comparación con otros que han ido naciendo en el camino relacionados a la cultura y con invitados e invitadas internacionales?

JR: Este programa es único en nuestro país y a nivel internacional, uno de los pocos espacios reconocidos como tribuna de debate, difusión y discusión sobre temas de literatura y cine en torno a la ciudad y las palabras. Es también realizado en el contexto de un programa de doctorado en arquitectura y estudios urbanos de enorme prestigio nacional e internacional, entregando un marco estrictamente académico sobre estas materias.

LV: Creo que una de las cosas que tiene de particular es que solo lo hacemos tres personas, a saber: José Rosas, como director del Doctorado; Fernando Pérez, como asesor; y yo, como coordinadora. Lo otro, es que nos hemos involucrado en la educación escolar en Chile con el Concurso John Coetzee, que ya lo hemos realizado por cinco años. El mismo Premio Nobel viene a entregar el primer premio al niño o niña ganadora. Este es un concurso que lo realizamos con el apoyo del Ministerio de Educación y la Subsecretaría del Patrimonio, a través de las bibliotecas públicas. Nos parecía que un Premio Nobel venga a entregar el primer premio al estudiante ganador era un estímulo muy grande. Nosotros realizamos talleres a nivel nacional tocando temas de patrimonio, ciudad, literatura y el premio John Coetzee. Los talleres duran alrededor de dos horas y son presenciales y online (cápsulas enviadas por el Ministerio de Educación); ya sacamos el libro John Coetzee y los niños escritores. Me gustaría destacar la generosidad, apoyo, calidad y cariño que ha tenido el Premio Nobel con el programa y conmigo, aceptando venir todos los años y que el concurso lleve su nombre. John Coetzee es un gran amigo de La ciudad y las palabras.

Loreto Villarroel y J.M Coetzee

¿Cómo se relaciona la arquitectura y la literatura? 

JR: La relación más importante se produce a través del espacio y el tiempo en que los hechos narrados suceden. Otra, es cómo se comentan y transmiten las formas de vida que se acogen en las edificaciones, espacios públicos y paisajes.

¿Cómo se ha visto afectada la convocatoria o no a partir del nuevo formato online?

JR: Sin lugar a dudas nos hemos visto afectados por la presencialidad virtual sincrónica que deriva del confinamiento y pandemia, y dado que siempre el contacto entre el escritor y su audiencia es emocionante, y en muchos casos como la música y la arquitectura, conmueve. Sin embargo, este formato online ha sido una verdadera sorpresa ya que ha permitido tener no sólo más  audiencia en simultáneo a la realización del evento, sino que una importante participación en las redes y visitas posteriores en YouTube.

LV: No se ha visto afectada, al contrario, inmediatamente realizamos alianzas con Elige Cultura, con ustedes, Bolivia, Argentina y Estados Unidos: así podíamos llegar a mucha gente. El año pasado ya hicimos tres eventos muy exitosos y este año empezamos con Alan Pauls con “La Ciudad de Piglia” y hoy día la han visto alrededor de 2500 personas y en línea cerca de 200, la próxima es con Leonardo Padura y después García Lorca con Andrés Neuman.

Este programa lleva quince años como parte de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos, ¿a qué se debe su éxito? 

JR: Simplemente a que ha sido gestionado desde su inicio hasta ahora sólo por tres personas durante estos quince años, quienes solo los motiva la calidad del programa, sin más recompensa que hacerlo bien. No hay burocracia ni tramitaciones innecesarias, no se depende de editoriales, y se financia por donaciones, cuyos montos son sólo usados en los escritores, y por ningún motivo en gastos operacionales y sueldos del equipo que lo lleva adelante, más que las horas asignadas para vinculación con el medio que son pagadas por la unidad académica. 

LV: Creo que hemos tratado de ser fieles a la curatoría con que iniciamos el programa. También de a poco nos hemos ido abriendo al cine, un poquito al teatro y hemos logrado entrar de a poco en el tema de la educación en Chile. Eso nos ha permitido tener un público fiel que nos ha seguido por estos quince años. Esperamos que sean muchos más.

¿De qué manera seleccionan a los invitados e invitadas? 

JR: Es un trabajo permanente y de largo aliento por tener a los mejores a nivel mundial. Particularmente, es consecuencia del trabajo dedicado y apasionado de Loreto Villarroel, que sin descanso trabaja en esta búsqueda.

LV: Desde muchas aristas: primero, que sea un escritor o escritora, o cineasta que ocupe la ciudad paisajes, territorios o  un espacio urbano fuertemente marcador en sus libros o sus películas, además que sea muy atractivo para Chile, como en el caso de Werner Herzog. El que sea muy esperado, para el programa es vital ya que se transforma en un referente para aquellos que están partiendo en nuestro país, y que su visita o presencia sea un verdadero descubrimiento. Queremos que Chile se convierta en un polo cultural, que tengamos los mismos invitados que Nueva York, Europa o las mejores ferias de libros del mundo. Todos los escritores o cineastas que están en la lista de La ciudad y las palabras los hemos leído antes de invitarlos. Podemos estar once años escribiéndoles, como el caso de Herzog, pero no nos rendimos, ya que sabemos que algún día nos contestará.

¿Qué invitados tienen este año?  

JR: Se ha confirmado para este primer semestre 2021 con Alan Pauls, Leonardo Padura y Andrés Neuman. Quedaron pendientes Teju Cole y John Coetzee, quienes no pudieron viajar a consecuencia del estallido social el 2019 y la pandemia el 2020. Con seguridad cuando todo esto pase, Teju Cole. 

¿Cómo nació la idea del programa el 2006? 

LV: En conjunto con Fernando Pérez, director del Doctorado y José Rosas, decano de la facultad, queríamos que el área de extensión del Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos fuera interdisciplinario y a la vez saliera de los límites de la academia. De este modo el 2006 hicimos un seminario “Ciudad y Literatura” y vimos que era atractivo y de interés de mucho público, ávido de saber sobre esta relación. Complementariamente, hicimos un programa sobre la ciudad con escritores chilenos donde también teníamos público, por lo que visualizamos un espacio sobre La ciudad y las palabras, que empezamos el 2007 y que este año cumple quince años. 

¿Cómo fue la gestión del primer invitado, el argentino Ricardo Piglia y después el francés Michel Houellebecq?

LV: Muy emocionante. A Fernando, José y a mí nos encantaba Ricardo Piglia, así que le escribimos y aceptó. Lo conocí por su libro Formas Breves, después leí sus novelas con el detective, por eso la primera conferencia que dio es “La Ciudad y el Crimen”. Conocerlo a él y a su mujer Beba fue un verdadero regalo. Unos años después volvió e hizo un seminario sobre Borges. Esa fue la última vez que lo vi. Cuando supimos que estaba muy mal decidimos hacerle un homenaje en vida y se estrenó la película 327 cuadernos, del director Andrés Di Tella. A Michel Houellbecq le escribimos: yo ya había tenido la suerte de conocer a Jorge Herralde, editor de Anagrama, y contarle el proyecto La ciudad y las palabras y él nos apoya hasta hoy día. Con Houllebecq, que en ese tiempo todavía pertenecía como autor de Anagrama, le escribió hablándole muy bien del programa. Houellebecq quería venir a Chile porque su padre había escalado Los Andes. El campo de circunstancias fue propicio al programa y nosotros supimos captar eso 

Con Michel Houellebecq el programa explotó, se hizo conocido y famoso, cuando no había en Chile nada igual ¿Cómo fue para ti este proceso?

LV: Difícil expresarlo en palabras. Cuando vi el anuncio en el diario La Tercera me emocioné mucho, pues lo habíamos logrado. Llegué a la Escuela y habían muchos mails solicitando un cupo para la entrevista que la haría el escritor Gonzalo Garcés, quien nos apoyaba en ese momento en La ciudad y las palabras, ya que él conocía mucho su literatura. El día que lo fui a buscar al aeropuerto pensaba si realmente llegaría, así que cuando lo vi tuve una gran alegría y nos dio un espaldarazo. A partir de ahí podíamos soñar que podían venir los mejores a este programa y a Chile.

¿Cómo ha sido tu ruta? Partiste en el área de extensión del programa de Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos el 2004 como asistente del Decano y hoy eres la coordinadora del programa La ciudad y las palabras.

LV: Creo que no podría haber tenido una mejor ruta. Desde muy joven trabajé con Fernando Pérez, Decano de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes. Tenía arte, música y teatro a su cargo, además de Arquitectura, Diseño y Estudios urbanos, lo que me dio una gran cultura y un panorama cultural muy abierto. Desde muy joven vi esos cruces multidisciplinarios. A todos los eventos de extensión y conferencias asistía, en algunas no las entendía, sobre todo en Arquitectura, porque podían ser muy técnicas, pero después las conversaba con Fernando, José Rosas y Alejandro Aravena, ganador del Premio Pritzker, quienes me explicaban en qué estaba la arquitectura en esos días. También Fernando tenía a cargo el cine de la UC, eso me encantaba porque teníamos que estar al día con las películas, ya que se hacía un ciclo a final de todos los años. Con José Rosas, cuando fue Director de Extensión en el 2004 y durante su decanato del 2005 al 2012, fui la encargada de Extensión de la Facultad, espacio donde pude avanzar en la extensión y vinculación con el medio. Creo que vi toda la cartelera de Teatro de la Universidad Católica, tenía la suerte que me invitaban al estreno con los actores y a todas las exposiciones por el lado de la Escuela de Arte. Esa espalda contemporánea cultural fue enorme, fue la mejor ruta que podría haber tenido y la literatura estaba presente en cada una de ellas.

¿Cómo has generado en estos quince años la red de contactos?

LV: Como te comenté, Jorge Herralde, escritor y editor español, fundador y director de editorial Anagrama, ha sido un maestro muy grande para el Programa, siempre he recibido su cariño. Los mismos invitados han sido sumamente generosos y nos han apoyado en la invitación a otros escritores y cineastas. Cada invitado se ha convertido en un embajador del programa. En efecto, cada invitado es el que difunde el nivel y calidad del programa, que lo testimonia personalmente a sus pares.

¿Qué momentos han sido difíciles y cómo los has superado? LV: Gestionar estos programas es siempre difícil, es por eso que es muy importante contar con aliados como son Fernando Pérez, José Rosas, Alejandro Aravena, Jorge Herralde, Héctor Soto, Eugenio Tironi, por nombrar algunos. Ellos siempre están ahí apoyándote. Cada vez que envías una carta, que te la aceptan, que llega a Chile, que llega el día del acto, es todo muy difícil, miles de cosas se te cruzan, desde que se pierde una maleta, hasta que el micrófono -que nunca falla- ese día falla. No hay un momento particular más difícil que otro, todos son tremendamente complejos. Por ejemplo, cada vez que hago algo online, ese día tengo el temor de que se corte la luz o que no haya Internet. Es por eso que contar con el apoyo de muchos amigos escritores y cineastas en este camino de La ciudad y las palabras, ha sido lo que ha mantenido este proyecto y ha hecho que lo difícil se convierta en fácil.