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17 enero 2021

Sergio Castro

Sergio Castro San Martín es arquitecto, cineasta y fotógrafo. El 2009 realiza su tesis “Paseo” (mejor film en SANFIC). En 2011 “El Frío Misterio” (mejor film Inedit) y en 2015 “La Mujer de Barro”, estrenando en el Festival de Cine de Berlín. Es uno de los creadores y co-director de la serie para Amazon Prime “La Jauría”. En 2020 estrena su documental “El Negro” sobre la vida de Ricardo Palma Salamanca. Actualmente desarrolla sus películas de ficción: “El Gol Más Triste”, “Il Cileno” y “Mamífera”. Es miembro de la Academia de Cine de Chile, encargada de elegir las películas representantes para los premios Oscar, Goya y Ariel. Su obra fotográfica se ha expuesto en el C.C. Providencia, Galería Madhaus y Galería Animal. Y para el 2021 prepara una exhibición en Vladimír Hroch Gallery en República Checa.

¿Cómo se mezcla la fotografía y el cine en tu vida? 

Recuerdo que en alguna asignatura de la escuela de arquitectura por primera vez escuché la frase “puesta en escena”. Hoy quizás algo conocido para aquellos que trabajamos con la imagen en dos dimensiones, pero tan complejo a la hora de definirla. Luego de eso comenzó mi camino en el cine que trajo a los humanos; a los actores en el mundo de la ficción y a las personas en el mundo del documental. Pero ambos géneros se me cruzaban, no entendía porque se hablaba de las películas y de los documentales como dos cosas separadas. Casi tan separadas como la arquitectura se refería al urbanismo. ¿Cómo era posible separar dos elementos que mantenían un mismo acto espacio-temporal? En mi primer año de cine nos obligaban a hacer fotos en película diapositiva y siempre encuadrando horizontalmente con positivos de 35mm como el cine. Trabajábamos con la obstrucción, pero algo me ocurría con la verticalidad de los paisajes. Se me hacía tan interesante ver la abstracción de los paisajes al fotografiarlos verticalmente. Y con el tiempo la fotografía se fue transformando en el dispositivo técnico para encontrar lugares, personas y rincones. Estas fotografías se fueron transformando en la trastienda de lo que quería plantear con el cine, eran el backstage de un posible set o el residuo de una película que quizás nunca se filmaría y era así como entendía que el cineasta-fotógrafo tenían el objetivo de un location scouting, de un buscador de locaciones.

¿Realizaste dos documentales sobre bandas musicales “Electrodomésticos: El Frío Misterio” y “A day with Tortoise” ¿De dónde nace este interés musical que se mezcla con el cine?

Más allá de la música, creo que me interés radica en los músicos. De alguna forma hay mucho terreno compartido entre actores y músicos. Ambos participan de escenario, miedos, exposiciones y cuando hay bandas pasan a depender de un colectivo, de sus compañeros. “Electrodomésticos: El Frío Misterio”nace por una amistad con Silvio Paredes y luego con Carlos Cabezas. Dándome cuenta y mirando desde lejos, ya que pertenezco a otra generación, me interesó el retrato antropológico de una época de jóvenes en dictadura que protestaran desde lo social, desde el arte y la cultura que es lo que retrata la primera parte de esa película. “A day with Tortoise” es distinto. Es casi un ejercicio audiovisual en que me interesaba el lenguaje y de cómo usar las voces de sus integrantes y su música como una inspiración de imágenes y de cómo estas imágenes se le revelaban a la banda, que en su segunda visita aún no conocían Chile. Me parece muy interesante que ese documental sólo tiene tres dispositivos: la prueba de sonido, el concierto y una entrevista a sus integrantes y de que el título hace alusión a ese tiempo en que la banda estuvo en nuestro país. Desde mi época de estudiante de arquitectura Tortoise era banda sonora para nuestras noches de trabajo de taller. Son bandas con las que te formabas y pasaban a ser parte inspirativa de tus trabajos, creaciones. Por lo mismo fue muy estimulante realizar esa pequeña película.

Eres uno de los creadores y co-directores de la serie para Amazon Prime “La Jauría” ¿Cuál crees que ha sido la clave del éxito de la serie? 

Creo que es una serie que abre temas que no se habían tocado en Chile. Es una serie sobre el poder, no sólo sobre la violencia de género sino sobre el abuso de poder en todas sus dimensiones. A esto se suma un trabajo exhaustivo de desarrollo, de mucha investigación y también de mucha paridad. Trabajamos mujeres y hombres de manera muy igualitaria lo que nos permitía intercambiar opiniones de esos lugares. La jauría también establece dos generaciones de personajes que la hace universal. Una fauna joven, y otra de actores más experimentados. A esto se suma el consumo de contenido latinoamericano, que en el último tiempo acrecienta el interés global. Series industriales como Narcos y El chapo, por nombrar algunas, ayudan a la industria regional también. 

Estás participando en Mercado Cul, una iniciativa en conjunto entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la Cámara de Comercio de Santiago, que surge con el fin de activar la comercialización de productos de manufactura nacional relativos al diseño de objetos, vestuario e indumentaria, la Ilustración, las artes de la visualidad, el sector editorial y la artesanía. El objetivo es dar a conocer y activar la comercialización de productos de manufactura y creación nacional.  

¿Qué te parece Mercado Cul y de qué manera estás participando?

Es vital. El mundo del arte y la cultura ha sido apaleados por esta pandemia. El arte sino se expone, no se consume, y esta iniciativa hace justamente eso. Además de esto ha sido rico poder ver que muchos artistas han usado este tiempo casi como un laboratorio de ideas, como una investigación para poder generar nueva obra. Todo esto me hace pensar también que el consumo de arte, cine, teatro y cultura en general puede perfectamente cambiar. Puede complementar lo que es la exposición presencial y la virtual.

Estamos inaugurando esta nueva Plataforma de la Economía Creativa que busca fomentar el desarrollo de las industrias culturales, que contribuyen en los procesos de inserción en circuitos y servicios de circulación y difusión, para el surgimiento y fortalecimiento del emprendimiento creativo tanto a nivel local, regional, nacional e internacional. 

En ese sentido ¿cómo se ha mezclado tu carrera y trabajo con el Ministerio de   las Culturas, las Artes y el Patrimonio?

Muchísimo. Y es muy importante que el Estado y el Ministerio entienda la importancia de este tema. El desarrollo de un país parte por su educación y cultura. Siempre lo he pensado de esta forma. Claramente no tiene que ver esto con un subsidio sino con introducirlo en áreas tempranas de nuestra educación. Piensa solamente en el cine: Cuántas culturas, cuantos países e idiosincrasias podemos llegar a conocer solamente viendo películas. Es algo que lo ha hecho muy bien la cultura oriental y creo que se nos viene un tiempo de ese conglomerado panregional latinoamericano donde se extiendan las fronteras del arte. 

¿Qué películas te han inspirado en tu carrera?

Más que películas prefiero hablar de autores y autoras. Creo que la única manera de conocer de verdad a un artista es analizar toda su carrera porque el cine para mi tiene que ver con un camino de maduración muy profundo y el arte también. Me gusta mucho Robert Bresson, Billy Wilder, Orson Wells, John Cassavetes, Renzo Rossellini, Federico Fellini, Claude Chabrol, Michelangelo Antonioni, Andrei Tarkovsky, Tsai Ming Liang, Apichatpong Weerasethakul y miles más que posiblemente muchos cineastas te repetirían. De los actuales soy muy fan de Jacques Audiard, Michael Mann, Jim Jarmusch, Aki Kaurismaki, Bong Joon-Ho. Pero insisto, Lucrecia Martel, Alice Rohrwacher, es una pregunta muy difícil. Ahora por ejemplo me volví a pegar con las películas del francés Jean Pierre Melville que inspiraron tantas otras del cine negro posterior.